EXIT
Una imagen que habla a todos
Entrevista con Mary Ellen Mark
2010
BY AMBER GIBSON
PHOTOGRAPHS BY MARY ELLEN MARK

El circo es un tema al que ha vuelto en numerosas ocasiones. ¿Qué la llevó a fotografiarlo por primera vez?

Me encanta el circo. Siempre me ha encantado. Quizá sea porque el cine me ha influido mucho. Me gusta el cine. Siempre voy al cine, me inspira totalmente y me sobrecogen las grandes películas. Uno de mis directores favoritos de siempre es, por supuesto, Fellini, y La Strada es uno de los films que probablemente más me ha influido o, mejor, me ha inspirado. Odio usar la palabra “influido” porque nunca podría hacer nada que se aproximara a lo que hizo Fellini, pero lo que me inspiró fue La Strada: el pequeño circo, el misterio, la belleza, y la poesía de ese mundo, y también esa cualidad que lo hace universalmente comprensible. Traspasa las fronteras culturales.

El circo tiene un imaginario muy icónico…

Es icónico y puede ser icónico. Puede interpretarse icónicamente. Tiene esa posibilidad.

De hecho, algunas de sus imágenes del circo se han hecho icónicas. Se ha centrado en las bambalinas, en los artistas descansando detrás del escenario, más que actuando para el público.

No importa qué esté fotografiando, mi esperanza y mi sueño es hacer una imagen icónica. Es algo a lo que no es fácil llegar. Si haces unas pocas en tu vida es que realmente has tenido suerte. Por supuesto, ciertos temas te llevan a ello más que otros. Trato de hacer una imagen que hable a todos. Una imagen icónica habla a todo el mundo.

Es interesante que haya fotografiado circos en países en vías de desarrollo, más que en EE.UU. o Europa.

Es más duro en Estados Unidos porque el mundo de las bambalinas está más mecanizado. Toma, por ejemplo, el Ringling Circus: un gran circo al que es más difícil acceder porque es un mundo más organizado. Aunque probablemente podría hacerlo, y me encantaría fotografiarlo. Tomé fotografías para el New Yorker del circo UniverSoul, que es un circo negro en Estados Unidos, he hice una que me gusta particularmente, la de una elefanta que se llama Anna Mae y la mujer que la monta. Es por la expresión de los ojos de Anna Mae por lo que funciona la imagen: parece haber mucha desesperación en ellos.


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Anna Mae the Elephant with Her Performing Partner, Margo Porter, UniverSoul Circus, Brooklyn, New York, USA, 2003. Courtesy of the artist.

¿Así que el circo es un tema al que regresaría?

Pasar unos cuantos meses con los Ringling Brothers estaría muy bien. Pero entre las bambalinas. Sería un reto porque no existe la poesía de los exteriores de las tiendas: hay otro tipo de poesía y habría que aproximarse de otro modo. Y sería importante para mí hacerlo con un circo que tuviera animales, porque eso es parte de lo que quiero fotografiar: la vida de los animales. No estoy contra los animales en el circo, pienso que le añaden vida. Según mi experiencia, los animales están bien tratados por sus dueños, todos están muy bien alimentados, son queridos porque son su medio de vida. No soy de esos que van a protestar fuera de los circos. Se ven mucho de esos. Hay algunos circos que no tienen animales, pero me gusta la idea de los animales en el circo, son parte de la familia del circo, y son muy sorprendentes de fotografiar. En el circo UniverSoul tenían un canguro, e intenté desesperadamente tomar una buena fotografía de él, porque era estupendo, pero fallé. Me daba algo de miedo y creo que fue por eso. Era muy grande y llevaba guantes de boxeo. Si hubiese estado más tiempo con él, creo que hubiese tomado una gran fotografía de ese canguro. Me arrepiento de no haberlo hecho.

Ha dicho que el circo indio es una metáfora de todo aquello que siempre le ha fascinado visualmente.

India es un país muy sorprendente, por supuesto. Pero con un circo, ¿puedes imaginarte? Añade un circo a India y ya tienes todo lo que siempre hubieses querido visualmente. El circo indio es una especie de metáfora loca. La imaginación de la gente…lo era todo. Fotografié el circo en Mexica D. F. un verano. Era estupendo, pero nada comparado con India.

¿Y también fotografió un circo en Vietnam?

Eso fue durante un periodo muy corto de tiempo. Solo durante una semana. Quería que fuera un reto para mí, así que trabajé en formato de 4x5. Fue muy interesante. Pero de nuevo, los circos eran tan variados, y fie a tantos circos en India, dieciocho en total. Mi mejor fotografía en Vietnam fue de unos perros amaestrados. Es tan irónico lo que se ve en esos circos. Es una especie de declaración sobre la humanidad.

¿Cómo es su acercamiento cuando fotografía un tema como el del circo?

Trabajo como retratista tanto como fotógrafa de calle. Técnicamente son distintos. La calle es más dura porque tienes que trabajar mucho más rápido y unir los elementos mucho más velozmente. Trato de ser como una mosca sobre el cristal de una ventana y sólo estoy llevándome imágenes. Pero con el retrato, tienes el control. Algunos de los trabajos del circo son fotografías documentales, y muchos son retratos, que yo estaba controlando. Como Ram Prakash Singh with his Elephant Shyama, por ejemplo, que es una imagen icónica. Vi al jefe de pista enrollar la trompa de un elefante de torno a su cuello, y le pedí que lo hiciera de nuevo. Trabajé con él durante casi media hora para conseguir esa imagen, y sólo una funcionó realmente: cuando el elefante se hartó de mí y movió sus ojos hacia los lados. Y esa fue la imagen. Habría sido buena incluso sin eso, pero es el lo que realmente hace que una imagen sea mejor que buena. Para mí fotografiar es ver algo y tomarlo. No alterarlo completamente en la postproducción, como se ve mucho. Eso está bien, pero no es fotografía, es foto-ilustración. Es un medio diferente. No estoy hablando sobre lo digital, es algo más. Muchos fotógrafos usan lo digital como usan el negativo, y utilizan Photoshop como si fuese un cuarto de revelado. Y eso es muy diferente.

A los fotógrafos que capturan situaciones sociales difíciles, las de las llamadas víctimas de la sociedad, se les ha acusado de explotar a sus sujetos. Usted ha dicho que esto es algo de lo que es muy consciente…

Siento, en realidad, que a menudo no se les da buen tarto a los fotógrafos documentalistas, simplemente porque la gente no lo entiende. Por lo tanto, encuentran más fácil criticarlo que tratar de mirar, comprender y sentir qué están viendo. Es mucho más fácil hacer algún tipo de imagen conceptual, colgarla en la pared y llamarla arte. Es mucho más duro salir al mundo y fotografiar lo que realmente hay allí. Estoy realmente cansada de que a los fotógrafos documentales no se les llame artistas porque fotografían la realidad. Para mí no hay nada más importante e interesante que la realidad. Y la realidad no es toda buena; algunas veces puede ser muy trágica, pero siento que debe ser vista. Toda realidad debe ser vista. Parece haber una tendencia hoy contra la realidad, simplemente debido a la tecnología: lo que ha sucedido en fotografía es que con Photoshop puedes cambiar cualquier cosa. Yo realmente ya no miro revistas porque no estoy viendo una fotografía, estoy viendo una ilustración, porque todo ha sido alterado.


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Usman Holding His Son, Jumbo Circus, Bombay, India, 1992. Courtesy of the artist.

¿Donde se sitúa en el debate sobre la fotografía documental? Por un lado, algunos todavía argumentan que la fotografía es una forma directa y sin mediación de registrar la realidad; por otro lado, otros consideran que la realidad es de hecho una construcción cultural, que cualquier imagen de ella es inherentemente subjetiva.

Bien, todo es subjetivo, por supuesto. Si haces una pintura, es subjetivo. Todo tiene que ver con el modo en el que se ve el mundo, eso es lo que hace de alguien una persona creativa. Es su punto de vista particular y su visión. Así que el modo en el que miramos el mundo es subjetivo. Para mí la realidad está mirando al mundo y tener tu propio punto de vista sobre él, es todavía mirar al mundo, es todavía mirar a la realidad. Pero creo que una vez que has intervenido y cambiado esa realidad, alterándola añadiéndole colores diferentes, moviendo las figuras, etc., te estás convirtiendo en un ilustrador y ya no es la realidad.

La empatía que siente por muchos de los sujetos que retrata y la confianza que existe entre ellos y usted se aprecia con fuerza en sus imágenes. ¿Cómo consigue esa confianza? A menudo trata con temas en los que debe ser difícil de conseguir.

Bien, prefiero fotografiar a personas por las que me preocupo, que a gente que no me gusta. Pero he fotografiado personas que no me gustan: gente del Ku Klux Klan, por ejemplo. En esos casos, trato de cerrar la boca, no decir demasiado, y no revelar cómo me siento realmente. La cuestión es que si revelas como te sientes, no te van a dejar que les fotografíes. Creo que si te preocupas por la gente, ellos pueden sentirlo. Creo también que como fotógrafo, tienes que tener el control de la situación. Con el circo, sentí que nunca habían tenido a un fotógrafo extranjero viniendo y tomándoles una fotografía, pero tuve que entrar y tomar un cierto control. Una vez que tomas el control y sabes que estás haciendo, la gente siente que puede confiar en ti.


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Gloria and Raja, Great Gemini Circus, Perintalmanna, India, 1989. Courtesy of the artist.

Su fotografía ha sido a menudo comparada – superficialmente, en mi opinión – a la de Diane Arbus. ¿Cómo ve esta comparación?

Primero, ¡no! Creo que era una muy buena fotógrafa, pero mi trabajo no es como el suyo. ¿Por qué no compararme con un hombre? Un montón de personas han fotografiado outsiders. Richard Avedon fotografió un hospital mental, así que, ¿Por qué no compararme con él? Hice un reportaje sobre toxicómanos. ¿Por qué no compararme con Larry Clark? Pienso que es porque soy una mujer. Si su nombre fuera David Arbus, esa comparación no se habría hecho. Tampoco me han comparado nunca con una mujer europea. Tiene que ser una mujer americana.

Ha dicho que como foto-documentalista ser una mujer es una ventaja. ¿Hay algún momento en el que se haya convertido en una desventaja en la profesión? ¿Cuándo usted empezó había muy pocas mujeres fotógrafas?

Creo que siendo mujer tienes un acceso más fácil a ciertas situaciones porque eres menos amenazante. Hoy hay muchas mujeres fotógrafas. Lo que es interesante es que hay muchas fotógrafas de guerra excelentes. En esa situación los hombres y las mujeres son iguales. Están allí fuera en esa horrible y caótica situación, preguntándose qué está ocurriendo. En el pasado hubo, de hecho, bastantes mujeres, como Marion Post Walcott, Dorothea Lange, Julia Margaret Cameron, Bernice Abbott o Margaret Bourke White, que fue una gran fotógrafa, aunque minusvalorada. Si miras su trabajo resultaba increíble, pero siempre era menospreciada: no fue considerada una artista porque trabajaba para revistas.


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Three Acrobats, Valesque Brothers Circus, Mexico City, Mexico, 1997. Courtesy of the artist.

¿Es algo que haya experimentado?

Es definitivamente cierto, pero no sólo para las revistas, es cierto para los fotógrafos documentales en general. De algún modo existe esta idea de que si fotografías la realidad, no estás cualificado como artista. Eso no es cierto: si haces buenas fotografías – no importa si eres conceptual, alternativo, procesual, retratista o documentalista – eres un gran fotógrafo. Y juro que el legado que han dejado los grandes documentalistas, es un legado que va a ser mucho más recordado.


Traducido por Sergio Rubira

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Performing Dogs, National Circus of Vietnam, Lenin Park, Hanoi, North Vietnam, 1994. Courtesy of the artist.

An Image Which Speaks to Everybody. Interview with Mary Ellen Mark Amber Gibson

The circus is a subject that you've turned to on numerous occasions. What led you to first photograph it?

I love the circus! I always have. Maybe it's because I'm very influenced by film. I love cinema. I always go to the cinema and am totally inspired by and in awe of great films. One of my favourite filmmakers of all time is of course Fellini, and La Strada is one of the films that has probably influenced me most - or rather inspired me. I hate to use the word "influence" because I could never do anything that would even come close to what Fellini has done, but what inspired me was La Strada: the small circus, the mystery, the beauty and poetry of that world and also because it has a quality that's universally understandable. It crosses cultural lines.

The circus has a very iconic imagery...

It is iconic and it can be iconic. You can interpret it iconically. It does have that possibility.

In fact some of your own circus images have become iconic. You've focused on backstage, the performers at rest behind the scenes, rather than performing in front of an audience.

No matter what I'm photographing, my hope and dream is to make an iconic image. They are not easy to come by. If you make a few of them in your lifetime you're really lucky. Of course certain subjects lend themselves to that more than others. You try to make an image which speaks to everybody. And an iconic image speaks to everybody.

It's interesting that you've photographed circuses in developing countries, rather than in the USA or Europe.

It's harder in the States in a sense, because that kind of backstage world is more mechanised. Take the Ringling Circus: a great circus, but it's a slicker world, and it's harder to get access to. Although I probably could, and I'd love to photograph it. I did photograph the UniverSoul circus, which is a black circus in America, for the New Yorker, and got one image I particularly liked of an elephant named Anna Mae and the woman who rides her. It was because of the expression in Anna Mae's eyes that the picture really worked: she seemed to have such despair in them.

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Ram Prakash Singh with His Elephant Shyama, Great Golden Circus, Ahmedabad, India, 1990. Courtesy of the artist.

So the circus is a theme you would return to?

Several months with Ringling Brothers would be great. But backstage. It would be challenging, because there isn't the poetry of the outdoor tents; there's another kind of poetry and you have to approach it in another way. And it would be important for me to do it with a circus that has animals, because that is part of what I want to photograph: the life of the animals. I'm not someone who is against animals in the circus, I think they add to the life of it. In my experience, the animals have always been well treated by their owners, they are very well fed, and they are loved, because they are their livelihood. So I'm not one of those people who go and protest outside a circus. You see a lot of that. There are some circuses that don't have animals, but I love the idea of animals in a circus, they are part of the circus family, and it's amazing to photograph. In the UniverSoul circus they have a kangaroo, and I desperately tried to get a good photograph of him, because he was great, but I failed. I was a bit scared of him and I think that's why. They are pretty huge, and he had boxing gloves on. Had I had more time with him I think I would have gotten a great photo of that kangaroo. I regret that.

You've said that the Indian circus is a metaphor for everything that has always fascinated you visually.

India is an amazing country of course. But with a circus, can you imagine? Add a circus to India and you just get everything you'd ever want visually. The Indian circus is a kind of crazy metaphor. The imagination of the people... It was everything. And I photographed the circus in Mexico City one summer. It was great, but nothing like India.


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Acrobats Rehearsing Head-to-Head, Great Golden Circus, Ahrnedabad, India, 1990. Courtesy of the artist.

And you also photographed a circus in Vietnam.


That was for a short period of time. Only for a week. And I wanted to challenge myself, so I worked in a 4x5 there. That was very interesting. But again, the circuses were so varied, and I went to so many circuses in India, eighteen in total. My best photograph in Vietnam was of performing dogs. It's so ironic what you see in these circuses. It's such a statement about humanity.

What's your approach when photographing a subject like the circus?

I work both as a portrait photographer and as a street photographer. Technically they are different. Street is harder because you really have to think much faster and put all your elements together much more quickly. I try to be a fly on the wall and I'm just grabbing pictures. But with portraiture, you're in command of yourself. Some of the circus work is caught pictures, documentary, and a lot of it is portraiture, where I was commanding. Like Ram Prakash Singh with His Elephant Shyama, for example, which is an iconic image. I saw the ringmaster wrap the elephant's trunk round his neck, and I asked him to do it again. I worked with him for about half an hour to get that picture, and only one really worked: when the elephant got really fed up with me and slid his eyes to the side. And that was the picture. It still would have been good without that, but that really made the picture better than good. To me photography is to see something and catch it. Not to alter it totally in post-production, which we see a lot of. That's fine, but it's not photography, it's photo-illustration. It's a different medium. I'm not talking about digital though, that's something else. A lot of photographers use digital like they use film, and they use Photoshop like they use a dark room. And that's very different.

Photographers who capture difficult social situations, the so-called "victims of society", have been accused of exploiting their subjects. You've said that this is something you are aware of...

I feel that documentary photographers are in reality often given a bad deal, simply because people don't understand. They find it easier to criticise than to try to look, understand and feel what it is they are seeing. It's much easier to make some kind of conceptual image, hang it on a wall and call it art. It's much harder to go out in the world and to photograph what's really there. I'm really tired of documentary photographers being called non-artists because they photograph reality. For me there's nothing more important and more interesting than reality. And reality is not all good; sometimes it can be very tragic, but I feel that should be seen. All reality should be seen. There seems to be a trend today against reality, simply because of the technology: what's happened in photography is that with Photoshop you can change anything. I don't really look at magazines anymore because I'm not looking at photography, I'm looking at illustration, because everything has been altered.

Where do you stand the documentary photography debate? On the one hand some still argue that photography is a direct and unmediated way of recording reality, while others consider that reality is in fact a social construction, that any images of it are inherently subjective.

Well, everything is subjective, of course. If you make a painting, it's subjective. It's all to do with how you see the world, that's what makes someone a creative person. It's their particular point of view and their vision. So how we look at the world is subjective. For me reality is looking at the world and having your own point of view about it. It's still looking at the world, it's still looking at reality. But I think that once you step in and change that reality, altering it by putting different colours on it, by moving the figures in it, etc. you're becoming an illustrator and it's no longer reality.

The empathy you feel for many of your subjects and the trust between you comes across quite strongly in your pictures. How do you gain that trust? You've often dealt with subjects where that would be quite hard to achieve.

Well, I prefer to photograph people I care about, rather than people I don't like. But I have photographed people I don't like: people from the Ku Klux Klan for example. In those cases I just try to keep my mouth shut, not to say too much, and not really reveal how I feel. The question is that if you reveal how you feel, they are not going to let you photograph them. I think if you care about people, they can feel it. I also think that as a photographer, whether you are photographing a celebrity or whether you are photographing a normal person who has never been photographed, you have to take control of the situation. With the circus, I felt that they had never really had a foreign photographer come in and take their picture, but I still had to come in and take a certain control. Once you take control and you know what you're doing, people feel they can trust you.


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Shyamala Riding Her Horse, Badal, at Great Rayman Circus, Madras, India, 1989. Courtesy of the artist.

Your photographs have - superficially, in my opinion - often been compared to those of Diane Arbus. How do you view this comparison?

First of all, no! I think she was a fine photographer, but I think my work is nothing like hers. Why not compare me to a man? A lot of people have photographed outsiders. Richard Avedon photographed a mental hospital, so why not compare me to him? I did a story on drug addicts. Why not compare me to Larry Clark? I think it's because I'm a woman. If her name were David Arbus, that comparison would not have been made. I'm also never compared to a European woman. It has to be an American woman.

You've said that as a photo-documentarian being a woman is an advantage. Is there any way it has proved to be a disadvantage in the profession? When you started there were few women photographers.

I do think you have easier access as a woman to certain situations, because you're less threatening. Nowadays there are many women. What's interesting is there are many excellent female war photographers. In that situation men and women are equal, they are out there in this horrible, chaotic situation, just witnessing what's happening. In the past there were actually quite a few women, like Marion Post Walcott, Dorothea Lange, Julia Margaret Cameron, Berenice Abbott or Margaret Bourke White, who was a great photographer, but underappreciated. If you look at her work it was amazing, but she was always put down: she wasn't considered an artist because she worked for magazines.

Is that something you've experienced?

It's definitely true, but not just about magazines - it's true about documentary photographers in general. Somehow there's this idea in the art world that because you photograph reality, you don't qualify as a fine artist. That's not true: if you take great photographs - no matter whether you're conceptual, alternative, process, portrait or documentary - you're a great photographer. And I swear that the legacy that the great documentarians leave, is a legacy that's going to be far more remembered.


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Pinky and Shiva Ji, The Great Royal Circos, Jonagadh, India, 1992. Courtesy of the artist.

END